Cuando las cosas no van como esperas. Mente abierta

Cuando las cosas no van como esperas. Mente abierta

La maternidad me está dando unas lecciones de paciencia y aceptación que no me imaginaba. Cuando por fin llega tu embarazo, aunque eres consciente de que todo puede pasar, en el fondo tú piensas que todo va a estar bien. Y creo que es necesario tener la mente abierta para gestionar situaciones que pueden no ser como imaginabas.

Qué famosa frase : “ Todo está bien”. ¡Cuántas veces la escucharemos a lo largo de nuestro embarazo, y cuántas estaremos deseando escucharla y por circunstancias, se resiste.

Ya te contaba que lo primero que tuve que aprender fue a aceptar el proceso al que me sometía para alcanzar ese sueño de ser madre. Pues esto fue sólo el principio, porque lo bueno llega cuando empiezan las ecografías.

Ay, las ecografías… ese arma de doble filo…

Por un lado, estás deseando que llegue el día de volver a verlo, de que te cuenten más cosas sobre tu peque y que lo sientas un poquito más real. Pero por otro, a veces no terminamos de enterarnos demasiado bien de lo que estamos viendo en la pantalla, y tampoco sabemos interpretar demasiado bien todos los datos e información recibida. Suele pasar que salimos de la consulta con una sola conclusión: “todo está bien”.

En ese momento, a ti ese “todo está bien” te resulta insuficiente porque quizá esperabas más: poder recrearte en su cuerpecito, sus piernecitas, que te dijesen lo estupendo que está por esto o por lo otro…y sin embargo, todo eso se resume en esa frase que sabe a poco. Pero…seamos realistas….te han dicho lo realmente importante: QUE TODO ESTÁ BIEN.

Porque aquí está la otra cara de la moneda de las ecografías. Hoy en día, los equipos de los que se disponen son tecnológicamente muy avanzados y los sanitarios que te hacen el seguimiento suelen ser ecografistas experimentados. Ya dejamos muy lejos la época en la que se diagnosticaba si el bebé estaba bien o no escuchándolo con una trompetilla en el vientre.

Ahora se puede observar cada órgano, cada vena y arteria, cada cavidad, cada… todo!! con tanta precisión que a veces hasta puede ser confuso un diagnóstico y ante la duda… ya no todo está bien.

Mi embarazo es el vivo ejemplo de esto. Desde la semana 7, en cada ecografía había algo que despertaba dudas. Un doble saco gestacional dudoso, una leve anomalía cardíaca, una dilatación venosa de causa desconocida… En definitiva… lo que hubiese dado yo por escuchar al final de cada consulta: todo está bien. Pero, desgraciadamente, no era así. Tampoco estaba mal, pero siempre ha existido una nube de dudas en torno al desarrollo de mi pequeño… y así ha sido hasta el final.

Eso me hizo poner en marcha un mecanismo de trabajo personal por el que una es capaz de controlar las emociones que pueden llevar a un estado de miedo y angustia. Es inevitable que la cabeza vuele y se ponga en todo tipo de situaciones, pero a la vez, intentaba mantener la calma, ir pasito a pasito, ecografía a ecografía, porque no quería vivir en el miedo antes de que realmente tocase.

Esa montaña rusa de ilusiones, alegrías y preocupaciones porque tu hijo nazca sano es un poco difícil de gestionar a ratos. Pero me lo tomaba como un entrenamiento para la preocupación eterna como madre: aquella que sentiré cuando mi hijo empiece a caminar y se caiga, cuando cojee y no sepa por qué, cuando salga de casa la primera vez solo y un largo etc de situaciones que si tienes un peque y estás leyendo esto, seguro que estás asintiendo con tu cabecita ante esta realidad.

En mi caso, empezamos un poquito pronto, pero me decía una y otra vez: no te preocupes, hijo, que tu madre es fuerte y seguirá tranquila, para que tú sigas creciendo y bailando en el vientre todo lo que te apetezca cuando caiga la noche. Que los miedos no nos controlen, sino todo lo contrario. Hemos de ser pacientes para que pronto llegue el día en que nos digan esa famosa frase: “TODO ESTÁ BIEN”. Te adelanto que yo pude escuchar esto por fin el tercer día del nacimiento de mi pequeño.

Mente abierta siempre

Os cuento todo esto porque quiero hablaros de lo importante que es estar abiertas a cualquier situación que pueda llegarnos durante nuestro embarazo. Soy de las que piensa que proyectar pensamientos positivos atrae que te pasen cosas buenas. Sí, eso está genial, pero a veces no todo es tan happy flower, y la vida nos da una sorpresa. Lo importante no es el acontecimiento en sí, que a lo mejor no es muy optimista siendo realistas, sino nuestra manera de afrontarlo.

Es importante tener esto claro y no tener unas expectativas demasiado elevadas, dando por hecho que así van a ser las cosas. Si finalmente lo son, genial, pero ¿y si no? Para cuidar nuestra salud mental, vamos a tener esto claro, y así seguiremos viviendo un embarazo feliz y en calma.

En muchísimos aspectos tendremos que poner en práctica este consejo, porque el embarazo es sólo el inicio de una aventura llena de matices, donde cada una tenemos nuestras ideas preconcebidas al respecto de cómo queremos que sean las cosas.

Por eso, durante nueve meses vamos a ir con la mente abierta y tranquila, y eso nos ayudará a llegar a la siguiente etapa para afrontarla lo mejor posible.

Esa siguiente etapa, el parto: el gran día.

Hay muchas opciones de parto y lo que siempre tenemos que tener claro es que lo realmente necesario es que nuestro peque y nosotras estemos bien. Si lo conveniente para esto es un parto diferente de lo que nos habíamos imaginado, lo aceptamos con nuestra mente abierta a esos posibles cambios de los que os hablo, y seguimos adelante con todas las fuerzas del mundo, como mujeres capaces de sacrificar nuestros deseos para que nuestro hij@ crezca san@

Porque tal o cuál parto, el que nos toque vivir, es lo mejor para nosotros.

En ese momento, ése es mi parto y sólo por eso, es lo mejor.

Y del parto a las siguientes etapas

Éstas seguramente también nos traerán sorpresas… ya te adelanto que llevo unas cuantas, pero no me voy a precipitar contándote todo, que tenemos mucho tiempo por delante.

Si tienes unas ideas claras de cómo quieres llevar a cabo la crianza, de si quieres o no llevar a cabo una lactancia exclusiva, de si prefieres o no el colecho, de si te apetece portear a tu peque, y un largo etc de opciones de la maternidad… prepárate porque puede que tengas que cambiar de alternativas.

Empieza por conocer a tu peque, que él te conozca a ti, y a partir de ahí, adaptaros a todo mutuamente. Por supuesto, si algo lo deseamos con muchas ganas… hay que intentar que se haga posible.

Te animo a que seas constante, que busques asesoramiento, que pelees lo que quieres (como todo en la vida) y que si lo consigues, ¡bravo! Y si no, ¡bravo también!… Eres una mujer valiente y generosa, que hace todo lo mejor para ella y su bebé.

Repítete esto muchas veces, infórmate de aquello que sientas que te hace falta conocer y, sobre todo, abre tu mente y tu corazón a que todo fluya.

Comparto contigo todo esto porque yo llevo mucho trabajo hecho en este sentido y creo que quizá te ayuden mis palabras. No me ha resultado fácil digerir ciertas cosas y por eso me parece importante dedicar un post, un tiempo, una escucha a estas emociones.

Espero que te sirvan si sientes que estás en un punto parecido, o que dejen un pequeño poso en ti por si algún día te sucede algo que te sugieren estas reflexiones.

Si te apetece compartir tu experiencia al respecto de esto que te cuento…soy todo oídos, que sabes que me encanta leerte

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Dani

    Toda una lección de vida de cómo afrontar la adversidad de una mujer valiente y generosa como tú. Seguramente que muchas personas se vean reflejadas en tus palabras. Gracias por este bonito canto a la fortaleza y a la aceptación, bien nos hace falta a tod@s!!

  2. Ana

    Una vez más, gracias por tus palabras. Infunden ánimo y aceptación, dos cosas muy importantes.

  3. EVA

    GRANDES palabras. Fortaleza y no rendirnos ante las adversidades, la crianza y el embarazo hay que contarlo desde todas las perspectivas!! Gracias por compartirlo.

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