EMBARAZO Y COVID-19 (PARTE I)

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Mi embarazo en tiempos de pandemia

Que en pleno confinamiento por la Covid-19 estés deseando contar que tu test ha salido positivo, tiene guasa.… ¡¡Positivo en embarazo!!…jajajaj

Tengo que reconocer que, salvando el horror que ha conllevado la llegada al mundo de este virus desconocido y malvado, y solidarizándome de corazón con todas las personas que se han visto afectadas de cerca por él, a mi me regaló algo positivo o, al menos, así lo interpreté: la oportunidad de vivir el inicio y el desarrollo de mi embarazo en calma.

En estos meses todos nos hemos interesado por cómo hemos llevado el quedarnos en casa tanto tiempo. Unos aburridísimos, otros descubriendo sus facetas ocultas, otros ideando cómo animar el cotarro en los balcones…

Pues bien, te voy a contar cómo empecé a vivirlo yo y en mi siguiente post te contaré cómo lo vivieron las chicas embarazadas de mis clases con las que aún tenía contacto, algunas de ellas llegando a dar a luz finalmente en pleno caos pandémico.

Tan sólo unos días antes de la declaración del estado de alarma en nuestro país, terminé mi tratamiento de inseminación artificial. Yo me había propuesto estar unos días más tranquila para favorecer que todo fuese bien, así que, desde ese día cancelé trabajo en mi agenda y me recreé en el silencio y el tiempo ralentizado que caracteriza a los días sin estrés. En realidad, nadie me aconsejó esto, porque las pautas cuando te inseminan son: “haz tu vida normal, con cabeza, pero normal”.

Sí, sí, pero …pero es que el ritmo de mi día a día muy normal no es

¿Qué hago? Pues páralo, Estela….frena

Y así hice. Hacía mi actividad diaria normal, pero libre del estrés que normalmente rige mi vida. Tampoco es un estrés que me desquicie, que me haga estar tomando cafés todo el día, ni un estrés que nadie me imponga…Qué va, qué va, es un estrés que me busco yo solita, porque no se decir que no (aunque voy aprendiendo), porque me gusta mi trabajo, porque no se estar quieta y porque no suelo ver el límite del desgaste energético de mi cuerpo y mi mente hasta que no lo tengo encima. 

Seguro que a más de una os suena esto, y quiero animaros a encontrar el cambio porque así sí conseguiremos ser unas superwoman, no yendo con la lengua fuera todo el día.

En fin, supongo que algo habré aprendido con los años y, esta vez, lo paré a tiempo. Busqué parar y estar conmigo misma, asegurándome que mis emociones estuviesen a salvo, en mi paz interna, sin influencias externas que me alterasen. Sentía que aquello me hacía tanto bien… que quizá lo sentí tan fuerte que el Universo se enteró y me ayudó a parar, pero de verdad.

¡¡Llegó la Covid arrasando!! Y con la pandemia, el confinamiento.

Todos a casa, todos a reflexionar, todos a aprender a estar solos. Fuera vida social. Fuera estrés del día a día. Yo no me lo podía creer… ¡¡Es justo lo que había pedido!! (no con el Covid revolucionando todo, claro, pero… ya me entiendes)

Pues nada, a convertir lo negativo en positivo y a intentar disfrutarlo.

Todo un regalo poder dormir mis 8 horas o más sin que el despertador fuera el enemigo de cada mañana, cocinar cada día recreándome en platos sanos y ricos, leer, escribir….y pasar los días deseando que llegase el gran día, el día del veredicto gestacional.

Hago un inciso para dar importancia a la tranquilidad y relajación, necesarias en todos los tratamientos de fertilidad. Es mucho más esencial de lo que imaginamos. Y esto no sólo es cuestión de bajar revoluciones a nivel físico, que puede que también, sino de encontrar una serenidad interna. El sí o el no del “¡bingo!” está muy condicionado por el juego hormonal de nuestro cuerpo, y un estado de nervios elevado, la inquietud interna, emociones negativas o disgustos repentinos desequilibra este juego hormonal en perjuicio nuestro. A veces no es fácil, pero hay que intentar poner barreras y protegernos de todo aquello negativo que pueda influirnos, y así encontrar la pequeña balsa de aceite en la que acomodar nuestra vida y permitir que todo fluya dentro de nosotras…

Llámame mística, pero yo hablaba con mi útero,

animándole a que estuviese tranquilo

Rebobinando….. regreso al día “X”

Enseguida yo ya sentí que todo iba bien. Mi cuerpo me decía que algo había cambiado, y mi intuición me mandaba señales de una nueva energía que habitaba conmigo.

Lo que la pandemia iba provocando en nuestro país era una incógnita cada día, y pasé de tener mi cita programada con la ginecóloga para saber el resultado de la inseminación lo antes posible, a tener que pedir una analítica en el centro médico y esperar unos días más. Y de ahí a tener que cancelarlo todo y comprar un test de farmacia que detectase en mi orina si habíamos triunfado o no. La espera se hacía larga (la detección de la hormona del embarazo es más temprana en sangre que en orina)

Tengo un recuerdo tan bonito de la videollamada que mantuve con mi madre aquel día… Tenía mi test preparado y había decidido compartir ese momento con mi madre, con quién mejor.

Adoro a mi madre.

Sabe trasladarme su amor incondicional con una sinceridad tan bonita… Me ha apoyado en este proceso, incluso en mis dudas y mis ideas locas, sin juicio y con amor desde el principio. Dicen que cuando te quedas embarazada te encuentras aún más con tu madre… Puede ser…

8.00 a.m. Abro los ojos y me acuerdo: ¡es el momento! Llamo a mi madre. Nos vemos a través de la pantalla:

Mi madre: “¿Qué tal, hija? ¿Estás nerviosa?”

Yo: “Un poco, pero lo controlo….jajja” (risa nerviosa) “¡Vamos a ello!

Cojo la muestra de orina e introduzco el test…

Mi madre: “ayayay… ¿y cuánto hay que esperar, hija?”

Yo: 5 minutos…pero…

Mi madre:  ¿pero..? ¿ya se ve algo?

Yo: “pues que…ni 5 minutos, mamá…¡que ya se ve la otra rayita!”

Mi madre: “ayyyyy, hija!!!!….qué emoción!!”

Palabras de ilusión entre las dos y a llorar…

Difícil no poder vivirlo con un abrazo, no poder saltar de alegría en compañía, o que te tiemblen las piernas de miedo al lado de alguien que te sostenga, pero NO PASA NADA.

Estoy sola, sí, pero feliz.

Sola como lo estaré a partir de ahora para enfrentarme a esta nueva etapa para criar a mi pequeño.

Sola, pero sabiendo que al otro lado de una pantalla, o de una puerta está la gente que te quiere y que te apoya, a la que amas y en la que confías, y que seguro que hacen que el camino que acaba de comenzar sea más llevadero…

Con pandemias o sin ellas, pero siempre buscando en las situaciones difíciles, la oportunidad para crecer.

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Beny

    Q bonito !!!! Fue maravilloso compartir ese momento contigo, aunque fuera a través de videollamada, de siiii, !!!!!! vas a ser madre y yo otra vez abuela, por cuarta vez !!!! No pudimos darnos un gran abrazo, por el covid!! pero fuimos felices, era el inicio de un camino q ya queda poco para llegar
    Ahí estaré y estarán todos los q te queremos
    Muchas gracias por compartirlo conmigo, yo también te adoro, mil besos

  2. Ana

    Totalmente de acuerdo en la necesidad de buscar paz dentro y fuera de nosotras para afrontar con más posibilidades de éxito los tratamientos de fertilidad. Me alegro que esa quietud te diese tan buen resultado 😊

  3. eleperezmartin

    Ay Estela, al leerte termino siempre con los ojillos empañados… es muy inspirador todo lo que cuentas y la manera de transmitírnoslo. Qué alegría tu nuevo pequeñín!! Un abrazo gordo.

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