EMBARAZO y COVID-19 (PARTE II)

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De cómo viví y observé lo que a mi alrededor sucedía a causa de este bicho en torno al embarazo


Estábamos en pleno confinamiento y había que buscar alternativas frente a todo lo malo que la Covid-19 estaba provocando: preocupación, sufrimiento para muchos, incertidumbre sanitaria y económica … y era inevitable que eso pesase en el día a día de todos.

Pero también nos había traído tiempo: tiempo para ordenar ideas y vida, para reflexionar y mirar hacia dentro. En la «tranquilidad» y quietud impuesta (con suerte si la pandemia no te tocaba de cerca), esa tarea era perfecta.

Sin embargo, otras consecuencias eran un poco más difíciles de remediar…

¿Qué hacer con la falta de movimiento y la disminución de actividad física diaria?

Creo que era uno de los aspectos en los que había que poner más el foco, para encontrar soluciones a la inmovilidad que traía consigo el confinamiento.

En mi caso, por un lado, yo tenía la suerte de que mi perrita Mota me otorgaba el privilegio de ser paseadora perruna por derecho, ese papel tan deseado en esta etapa. Pero, por otro lado, estaba acostumbrada a hacer más deporte semanalmente, y no quería que mi cuerpo empezase a acusar la falta de ejercicio, especialmente estando embarazada.


El ejercicio físico durante el embarazo, incluso en el primer trimestre, no sólo no está contraindicado, sino que es recomendable porque aporta muchos beneficios tanto a la madre como al bebé en su desarrollo. Sólo hay que tener cuidado con algunos esfuerzos y aprender a escuchar las señales que te da tu cuerpo.


Merecía la pena buscar estrategias para mejorar mi capacidad pulmonar, mantener el tono muscular, controlar el aumento de peso, liberar las tensiones que se empezaban a generar por el cambio interno a nivel pélvico y abdominal, mejorar incluso el malestar general que a veces sentía tras alguna comida abundante ….

En definitiva, todas estas cosas que como fisio obstétrica conozco perfectamente y no me canso de recomendar a las mujeres embarazadas con las que trabajo.

Estrategias para luchar contra la inmovilidad y falta de ejercicio

Te cuento mis estrategias para continuar con una vida activa sin apenas salir de casa. Quizá te sirva, ya no porque volvamos a vivir una etapa similar por la Covid-19. Ojalá no. Sino porque estás embarazada y no sabes por dónde empezar a hacer ejercicio, o porque quizá tu vida no te ofrece demasiadas posibilidades para hacer deporte fuera de casa.


Creo que esta última situación será la que viva yo dentro de poco, como muchas, con la llegada de mi peque

Embarazo y Covid-19


Lo dicho… ¡¡Ahí voy!!:

1. ¡Olvídate del ascensor! Vivo en un séptimo piso … ¡imagínate! 350 escalones cada vez que salía de casa, que me hacían darme cuenta de cómo, a las pocas semanas de mi embarazo, mi respiración frente al ejercicio no era la misma. Tenía mayor dificultad respiratoria, y los escalones me servían para entrenar esta facultad y mantener mi capacidad aeróbica conforme avanzaba el embarazo.

2. Si tienes que salir a hacer la compra, a visitar un familiar, o cualquier otra tarea, evita coger el coche y, si es posible, escoge el camino más largo. Poquito a poco, los metros que recorremos caminando hacen que la carrera final del día sea más larga.

3. Ponte música y ¡baila! Sin dar saltos, pero …disfrútalo. Es uno de los mejores que ejercicios que podemos hacer en casa, sin horario, sin casi esfuerzo. Eso sí, si notas que el abdomen se pone más durito o no te encuentras cómoda con el movimiento, es hora de bajar el ritmo o incluso, descansar durante unos días. Pero si te encuentras bien…. ¡¡adelante!! Los ritmos latinos son fabulosos para dar rienda suelta a nuestra pelvis, aunque lo importante es que te dejes llevar por la música que realmente te guste. Pero no te olvides… nada de saltos. Especialmente si estás en tu primer trimestre, que es mejor evitar gestos muy dinámicos y, por supuesto, el impacto de un rebote.

4. Y lo ideal: busca tu espacio de ejercicios en casa. Te ayudará a integrarlo en tu día a día como algo importante. Además, no sólo hacemos ejercicios que “cansan”, sino que también los utilizamos para relajarnos y conocer nuestro cuerpo mejor. Colchoneta, espejo y ¡hala! ¡A moverse!

Era el ratito que más me gustaba. Entiendo que juego con ventaja porque se perfectamente qué ejercicios eran los que podía hacer sin perjudicarme, algo que realmente preocupa en el embarazo.

Acompañando a mamás, aportando mi granito de arena

Si tienes práctica con alguna disciplina corporal como pilates o yoga, o si has recibido clases de algún profesional que te asesore, genial, porque ya sabrás algún ejercicio con el que empezar. Pero si no es así, entiendo que te encuentres un poco perdida.

He conocido a tantas chicas que han dejado de hacer ejercicio al quedarse embarazadas porque no sabían qué podían hacer y qué no … En sus lugares habituales de entrenamiento no sabían decirles nada y ante la duda, lógicamente, mejor dejarlo.

Si es tu caso, te recomiendo que busques a alguien que te eche un cable en esto. Y mientras tanto, yo te iré dando alguna pauta que pueda ayudarte.

Estos cuatro puntos eran los consejos que les daba a las chicas embarazadas con las que tenía contacto virtual. Y para el cuarto punto, les mandaba vídeos con algunas propuestas de ejercicios que pudiesen ayudarlas en su parón de vida por la Covid-19.

Me ponía en la piel de las chicas que vivían su embarazo sin tener tan claro cómo poner remedio a todo lo que ya os he contado. Y me apetecía que se sintiesen acompañadas y guiadas al menos en lo que yo pudiese ofrecer.

Algunas de ellas estaban de 20 semanas, otras de 27, de 32…. y otras, llegando a término.

Me contaban cómo sus pies y sus piernas se hinchaban más que antes, y por más que intentaban pasear por la casa, era insuficiente. Otras estaban engordando a pasos agigantados porque no sólo su actividad era menor, sino que la ansiedad del momento les hacía comer más y peor (solución perfecta para esto es cocinar, de verdad. Te da la posibilidad de disfrutar de comer más sano). Otras sentían más fatiga que antes cuando salían de casa a dar cortos paseos, especialmente por no estar acostumbradas a respirar con una mascarilla puesta. Otras tenían dolores de espalda, malestar general

Y todo esto porque EL MOVIMIENTO ES TAN NECESARIO

¿Y en el plano emocional?

Te he hablado de la parte física, pero… ¿y qué pasa con la emocional?
Es un aspecto tan importante que cuidar durante el embarazo…

Muchas chicas empezaban a sentir miedo y abandono.

Ya no podían acudir a sus consultas médicas como antes, y esto te deja en un vacío de información. (Al menos la que tú crees que necesitas), que te hace pasarlo bastante regular.

Durante el embarazo, estás deseando que te vean, que te observen, que te ofrezcan la posibilidad de escuchar el latido de tu bebé. En esos momentos, eso no era posible y había que conformarse con una llamada telefónica.

Las clases de preparación al parto también se cancelaron en los centros de salud y las chicas que vivían su embarazo por primera vez tenían mil dudas sin posibilidad de resolverse…

Mis clases grupales, como otras enfocadas a vivir el embarazo de una manera consciente y feliz, así como las clases de musicoterapia que tanto bien les hacía, fueron otra pérdida. Y con ello perdían, no sólo lo que aprendían o cómo cuidaban su cuerpo, sino la posibilidad de encontrarse con otras mujeres embarazadas con las que charlar y compartir dudas y experiencias.

Muchas de ellas dieron a luz durante aquellos días y no fue una experiencia fácil.

Vivirlo sin su pareja por no poder tener acompañante. Tener que hacer un trabajo de parto, hasta el expulsivo, con la mascarilla puesta. Sentir el miedo al contagio que se respiraba por todos lados, sumado al propio miedo e incertidumbre por cómo se desarrollaría el parto… Todo esto les generaba una intranquilidad y ansiedad muy poco recomendable para ese día.

Era difícil aceptar que aquello estuviese pasando. Haber tenido la “mala suerte” de vivir uno de los momentos más especiales de nuestra vida de esa manera. Pero había que consolarse pensando que estábamos sanas y lo peor se estaba viviendo fuera de todo esto.

Creando una pequeña tribu online

El pequeño grupo de WhatsApp que creé nos mantenía unidas y así, juntas, se hacía un poco más fácil esa “soledad”. Porque cuando las mujeres se acompañan formando tribu, aumentan sus fortalezas.

Cuando una chica vivía su parto, contestaba las dudas de las que serían las siguientes, en cuanto a cómo se vivía la situación en el hospital, qué debían hacer al llegar, si llamar o presentarse allí… Dudas a priori sin mucha importancia, pero cuyas respuestas aportaban calma para esperar el gran día con la misma ilusión que teníamos antes de la pandemia.

cuando las mujeres se acompañan formando tribu, aumentan sus fortalezas

El chat crecía a base de ejercicios para ellas y prácticas con sus parejas. (Ahora tenían tiempo y era momento de trabajar el embarazo y parto en equipo). Testimonios tranquilizadores de las que terminaban su gestación. Palabras de ánimo y “enhorabuenas” de unas a las otras. Consejos de cuidados en el embarazo, de entrenamiento para el parto. (Les sugerí, por ejemplo, que subiesen escaleras con las mascarilla puesta para aprender a respirar con ella en situaciones físicamente difíciles, con gran demanda de oxígeno). Y sobre todo, acompañamiento para favorecer que estuviesen tranquilas.

Y mi pequeño seguía creciendo

Poco a poco, casi sin darme cuenta y a una velocidad de vértigo, avanzaban las semanas de mi embarazo, donde a veces, en mi soledad, me preguntaba cómo serían mis 9 meses.

Nueve meses de embarazo y Covid, donde aún sigo sin poder deshacerme en un abrazo intenso con los que quiero. Donde la mascarilla es el complemento de moda y lo será por mucho tiempo, y tras los cuáles y llegado mi parto, tendré que cruzar los dedos para que este bicho me deje vivir mi experiencia lo mejor posible. En compañía y con libertad.

Lo cierto es, que aún nos queda mucho por delante en la lucha frente a esta pandemia. Y, como yo, serán muchas las mujeres que den a luz o descubran y vivan su embarazo en esta situación tan de ciencia ficción. Quizás confinadas de nuevo, quizás sin poder acercarse a familiares por la distancia social. Pero desde aquí os animo a dejar de lado los miedos y disfrutar de este gran momento con positividad y esperanza de que todo irá bien.

Sea como sea, con Covid o sin él, disfruto sintiendo crecer a mi bebé y me digo a mí misma que cuando llegue el día, lo realmente importante será su llegada al mundo y haberlo hecho juntos.

Me adaptaré a las circunstancias con apertura, que es la única solución para mantenerme en paz.

cuando llegue el día, lo realmente importante será su llegada al mundo y haberlo hecho juntos

Y mientras tanto, si alguna mujer embarazada necesita apoyo, consejo o asesoramiento frente a su gestación y parto, ahí estaré. Encantada de compartir con ella esta maravillosa y única etapa de nuestra vida, una etapa que seguro que acabaremos contando a modo de anécdota.

«Ay… la pandemia… ¡¡la que nos lió!!»

Esta entrada tiene 5 comentarios

  1. Ana

    Gracias por los consejos! Tomo nota

  2. Taisa

    Yo lo pensé, que para las embarazadas primerizas y mamás recientes se iba a hacer durísimo… Ahora algo mejor, pero aún siguen reducidos los lugares de encuentro y opciones de ocio o reunión para mamás con bebés… Sé que por ejemplo en la zona de Valencia, los talleres de lactancia se están haciendo online. Que menos da una piedra, pero los talleres presenciales son lo mejor! Ojalá pase todo esto pronto.

    1. Hola, Taisa! Totalmente de acuerdo, a mí me da una pena pensar q no hay posibilidad de reunirse con quién más lo necesitas muchas veces….Todas las mamás q han dado a luz anteriormente hablan de lo bien q les vino ir a los talleres d lactancia porque no sólo hablaban de lactancia, sino de muchas cosas más. Se ayudaban, se apoyaban y se comprendían. Una pena que ahora esa posibilidad no esté

    2. Hola, Taisa! Totalmente de acuerdo, a mí me da una pena pensar q no hay posibilidad de reunirse con quién más lo necesitas muchas veces….Todas las mamás q han dado a luz anteriormente hablan de lo bien q les vino ir a los talleres d lactancia porque no sólo hablaban de lactancia, sino de muchas cosas más. Se ayudaban, se apoyaban y se comprendían.

    3. Una pena que esa posibilidad ya no esté. Yo ya estoy pensando en las posibles soluciones. Ojalá las encuentre….y os las contaré!

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